Gestión extremo a extremo de redes híbridas terrestres y satelitales

Gestión extremo a extremo de redes híbridas terrestres y satelitales

Conoce qué cambios deben abordar los sistemas de gestión para coordinar las redes terrestres y satelitales dentro de un mismo modelo operativo

Al incorporar capacidades satelitales, los operadores pueden ofrecer cobertura en zonas rurales y en entornos marítimos o aéreos, además de mantener las comunicaciones cuando una emergencia afecta a las redes terrestres.

La dificultad está en coordinar los dominios terrestre y satelital, que funcionan de manera diferente. La latencia, la movilidad, la disponibilidad, la gestión del espectro y la asignación de capacidad no responden a los mismos parámetros en una red terrestre que en una satelital. A ello se suma que los sistemas utilizados para supervisarlas y operarlas se han desarrollado, hasta ahora, por separado. Gestionarlos como una sola red exige actuar en varios frentes:

  • Definir servicios de extremo a extremo que contemplen requisitos comunes de cobertura, disponibilidad, movilidad y calidad.
  • Compartir KPIs, métricas y políticas de operación para evaluar el rendimiento de los dos entornos con criterios comparables.
  • Adoptar interfaces normalizadas y modelos comunes de información que faciliten la comunicación entre sistemas mediante estándares abiertos y APIs.
  • Integrar los sistemas OSS y BSS de los distintos dominios para coordinar los recursos disponibles y automatizar las decisiones operativas.

Una capa común de orquestación permitirá a los operadores obtener una visión conjunta del servicio, con independencia de la infraestructura utilizada en cada tramo. Así será posible relacionar incidencias producidas en dominios diferentes, localizar su origen y decidir qué recursos deben emplearse en función de la capacidad disponible, el estado de la red y las necesidades de cada servicio.

El objetivo es conseguir que la combinación de redes terrestres y satelitales pueda administrarse con criterios operativos comunes. Esta coordinación permitirá automatizar parte de la gestión, mejorar la respuesta ante incidencias y avanzar hacia una operación más predictiva, manteniendo la calidad del servicio cuando cambien las condiciones de la red.

La integración de las redes terrestres con las redes no terrestres 5G-NTN (Non-Terrestrial Networks) amplía el alcance de la conectividad móvil más allá de los límites de la infraestructura convencional

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